Así han sido estos dos años trabajando en la recuperación integral de las personas mayores afectadas por la DANA
Una combinación de acompañamiento individual con socialización, creación de comunidad y establecimiento de vínculos, tiene un impacto muy positivo en la recuperación integral de personas mayores que han sufrido un evento traumático.
Esta es la premisa de la evolución del programa Fent Front de la Fundación Colisée, que nació en noviembre de 2024 para dar respuesta a la situación de emergencia provocada por la DANA con la vista puesta en las personas mayores que perdieron sus casas y que ahora, dos años después, se ha ido adaptando a las nuevas necesidades de los beneficiarios para conseguir esta recuperación integral.
Después de invertir más de 328.000 € en la rehabilitación de 54 viviendas, la Fundación Colisée no ha dejado de estar presente en la zona afectada con la DANA y, tras el trabajo realizado combinando rehabilitación de hogares, suministro de enseres esenciales y soporte emocional durante el año 2025, el proyecto se ha consolidado en este 2026 reforzando las actividades de socialización y los acompañamientos psicosociales en domicilio que se realizan desde el inicio.
Con la vista puesta en que la reconstrucción tras la DANA no podía limitarse a la reparación del daño material, se ha trabajado estos dos años desde la perspectiva de que una recuperación integral exige tratar las consecuencias psicológicas y sociales con la misma prioridad que la recuperación material.
Concretamente, la intervención propuesta desde el programa Fent Front y la Fundación Colisée, se ha estructurados en tres grandes ejes complementarios entre sí: rehabilitación material, acompañamiento psicosocial y creación de nuevos lazos comunitarios. Esto se ha conseguido desde los acompañamientos psicosociales combinadas con la estimulación cognitiva en domicilios, las actividades recurrentes como las clases de yoga o de cerámica, y los eventos sociales como los almuerzos o las excursiones.

Paula Ortega, coordinadora del programa Fent Front, ha explicado que una de las actividades más significativas y emotivas fue la primera excursión que se hizo fuera de la zona afectada. Concretamente, los beneficiarios se desplazaron al Rincón de Ademuz, donde la Fundación Colisée tiene instaurado el proyecto Red de Acción Rural.
En esta jornada, se relacionaron los dos grupos de beneficiarios y, hubo una sinergia entre ellos, donde se compartieron saberes, lugares poco conocidos e, incluso, profesiones, haciendo que descubrieran este enclave desde la visión de los locales. Fue, además, la primera salida para muchas de las personas afectadas por la riada, por lo que el componente emocional estuvo presente a lo largo de todo el día. También, en otra ocasión, visitaron la Feria de la Manzana Esperiega revalidando los vínculos creados en la primera visita.


Además de este evento, los almuerzos se han repetido como cita mensual, creando un espacio donde compartir vivencias y experiencia en un entorno más distendido, consiguiendo una cohesión de grupo que ha hecho unas personas para otras se conviertan en una nueva red de apoyo.
Con este mismo objetivo, crear rutinas y cohesión de grupo, también se han ido realizando actividades recurrentes, como las clases de cerámica y yoga, que no solo ayudan a la estimulación cognitiva, sino que también trabajan la motricidad fina, activando las capacidades y empoderando a las personas beneficiarias.


En este sentido, también cabe destacar que estas actividades recurrentes se realizan, desde el inicio, de la mano de pequeños negocios que también se vieron afectados por la DANA, por lo que con este proyecto también se ha generado un impacto económico positivo en la comunidad.

En definitiva, y tras dos años desde la catástrofe, la Fundación Colisée valora de forma muy positiva el programa Fent Front y su evolución, y se compromete a continuar desarrollando el programa para seguir trabajando en un envejecimiento activo y tejiendo vínculos que rehabilitan corazones.



